Javier Vivas: una promesa en abstracción geométrica

Desde los Andes llega Javier Vivas (Mérida, Venezuela, 1991), un joven cuya determinación por hacer abstracción geométrica en el siglo XXI no es pequeña hazaña. Su ejecución limpia y casi matemática es digna promesa en el mismo campo en el que se aventuraron décadas atrás varios Venezolanos que ya son parte de los libros de Historia del Arte. Su trabajo ya ha sido reconocido: en 2015 obtuvo el Primer Premio en la IX Bienal de Artes Visuales de la ULA, el reconocimiento como Artista Destacado otorgado por el Rector de la Universidad de Los Andes y la distinción Artista en Residencia, «Este espacio no es mío» otorgado por el Salón Nacional Octubre Joven en Valencia, Carabobo.

Recientemente, Vivas fue fichado por medio de las redes sociales donde, como buen Millenial, se mantiene activo. Fue la galería GBG Arts, dirigida por Gabriela Benaim, quien se acercó para representarlo. Esta relación le abrió camino a su primera exposición individual –Pintura Concreta–, que permaneció abierta al público hasta finales de Octubre en los espacios de la galería caraqueña en Prados del Este. Benshimolarte ha conversado con el artista para conocer de dónde surge su vena y cuáles son sus aspiraciones a futuro.

Melanie García para Benshimolarte: ¿Desde cuándo tuviste interés por el arte, cuándo decidiste que era este el plano profesional en el que querías desarrollar tu carrera?

Javier Vivas: Mi formación comienza estudiando Diseño Gráfico en la Facultad de Arte de la Universidad de los Andes (ULA). Luego por inquietudes un poco más íntimas y otras búsquedas dentro de lo plástico decido hacer el cambio formal a la carrera de Artes Visuales dentro de la misma facultad.

Mi interés por el arte comienza desde muy joven, en plena adolescencia. Tenía la convicción de que podía lograr comunicarme a través de imágenes, de dibujos, sentía esa necesidad de explorar y darle continuidad a mi imaginación, me sentía atraído por la movida cultural de mi país, siempre atento a lo que sucedía. De esa manera, poco a poco, me fui dando cuenta de que realmente invertía [el grueso de] mi tiempo en todo lo relacionado con las artes, con lo cual, al finalizar mis estudios de bachillerato conecto con la Universidad rápidamente y comienzo a desarrollar investigaciones en torno a la pintura, la gráfica, el dibujo, etc. Así afiancé mi compromiso con el arte. Estaba en el lugar indicado para darle rienda suelta a todas las preguntas que me había hecho durante varios años, así que fue una decisión sencilla de tomar y me atreví hacerlo.

MG: Tus obras tienen una influencia notable y quizá un origen en el campo del diseño, pero finalmente te decantas por el acrílico sobre lienzo. 

JV: Correcto. Mi etapa de desarrollo en diseño gráfico fue muy importante porque me familiaricé con los elementos básicos del diseño que hoy en día aplico y genero en mi trabajo plástico. A la vez, tengo una fijación por lo hecho a mano, me gusta transitar por la exigencia que te pide un medio como la pintura de bordes duros. Hay una riqueza en lo material que tal vez lo digital no te da, aunque trato de que mi proceso creativo dialogue constantemente entre esos dos caminos, tanto el del diseño como el del arte. Por ahora mis inquietudes van ligadas más al desarrollo de la pintura, en algún momento de mi carrera tal vez tendré la posibilidad de trabajar con otro tipo de procesos que se alejen del medio pictórico, que puedan ser más controlados a través de algún medio digital. Hay un montón de posibilidades en la ejecución, todo llega a su tiempo, el mismo trabajo te va pidiendo cosas con el desarrollo, la relación trabajo-tiempo es un factor importante para mí.

El arte es una herramienta sensibilizadora, purificadora, que integra a la sociedad y se hace eco de lo positivo

– Javier Vivas

MG: A través de tu obra, queda claro que te interesa explorar los conceptos de color y forma desde un punto de vista abstracto y geométrico, cosa que tienes en común con muchos artistas específicamente Venezolanos. Por nombrar algunos, Carlos Cruz-Diez, Alejandro Otero y Jesús Soto. Primero que nada, ¿qué dirías a que tu nombre sea mencionado junto con esos tres grandes? 

JV: Indudablemente en Venezuela hay una gran tradición dentro de la abstracción geométrica, cosa que ha sido de mucho interés no solo para mí sino para muchos otros artistas que hoy en día siguen explorando estos caminos donde siempre se consigue algo de qué hablar. Como tendencia ha deslumbrado al mundo entero y permite revisar temas importantes dentro de lo social y lo conceptual. [Personalmente], mi relación con la abstracción geométrica deviene de esa inquietud de siempre estar revisando la historia y la identidad que forjamos a partir de los aportes de estos 3 grandes maestros del arte Venezolano. Para mí es un honor y una suerte que mi nombre pueda acompañar el de ellos, me llena de felicidad el sólo pensarlo, además de sentir una gran responsabilidad y compromiso con mi trabajo, pero también siento que antes de mí deberían figurar otros artistas que han aportado más cosas de las que yo he podido hacer. Pero sí, es bastante abrumador porque nunca me lo planteé.

MG: ¿Te interesa como a ellos el cinetismo, el movimiento de los cuerpos, la ilusión óptica?

JV: Creo que hoy en dia mi investigación va por otros caminos alejados al planteamiento cinético, me interesa más la utilización de ciertos elementos del lenguaje geométrico para comunicar o reflexionar sobre otros temas que se manifiestan en mi contexto.

MG: En tus obras suele haber un elemento que disrumpe de alguna manera la estabilidad, tal y como titulaste una de tus series “Unstable Bars”, ¿por qué te interesa deshacer el equilibrio?

JV: Sí, manejo constantemente los conceptos de inestabilidad o corte de los elementos básicos que componen mi trabajo. En el caso de la serie “Unstable bars” se evidencia un poco más, porque parte de la observación de un fenómeno particular que se dio en Venezuela en la época de pleno apogeo modernista, donde las aspiraciones de progreso venían de la mano de grandes transformaciones sociales y arquitectónicas. La cuadrícula era un elemento importante y lo vi reflejado en las obras de Alejandro Otero, particularmente en su serie de collages “Ortogonales” donde había un fuerte interés por iniciar un diálogo con dicho elemento. Así comienzo apropiarme de sus barras y las ubico en mi contexto, donde actualmente los cambios económicos y sociales han transformado esa estabilidad y se comienza notar la fisura o el desplazamiento del elemento cuadriculado.

MG: Es decir que podría entablarse una analogía entre la situación social en la que se encuentra el país, el contexto en el que naciste y actualmente habitas, y tu tendencia a romper con el equipibrio. ¿Exactamente qué influencia tiene la vida cotidiana en Venezuela en tu práctica?

JV: Venezuela está saturada de información, ocurren demasiadas cosas a la vez. [Tantas], que a veces es difícil enfocarse. He tratado de mantener cierta serenidad con el día a día, tal vez el hecho de vivir en un país tan convulsionado ha ejercido cierta madurez en mí para poder abordar algunos temas que me interesan dentro de lo plástico. Mi trabajo siempre ha sido un escape, un lugar de encuentro para poder conectar con lo que realmente me mueve.

MG: ¿Qué rol juega la emoción, los sentimientos, lo inmaterial dentro de tu práctica?

JV: Mi proceso creativo poco se influencia de las relaciones emotivas que puedo tener en mi entorno, siento que es totalmente racional. Mi visión de trabajo se basa en buscar cosas que me incomoden y luego pensar en cómo resolverlas, es un proceso más frío. Pero tal vez el oficio de taller me genera emoción porque es el espacio que tengo para darle formalidad a las ideas, siempre es un experimento, el taller es una especie de laboratorio para conseguir respuestas.

MG: Volviendo a tus influencias, podríamos establecer similitudes entre tu obra y, por ejemplo, el uso de colores llamativos típico de Ellsworth Kelly, el interés por el contraste y balance de tonalidades de Josef Albers, el uso de las líneas de Frank Stella, la base geométrica-matemática de Sol LeWitt, artistas que son la base de este blog. ¿Qué elementos crees que puedes tener en común con ellos y qué dirías que te diferencia?

JV: Me interesa mucho la investigación de cada uno de los artistas que mencionas, ya que ellos de alguna manera engloban ideas universales en el manejo y uso de la geometría, cada uno abordando su problemática y desarrollándola a su manera, yendo desde el plano estético al uso de elementos geométricos con fines totalmente conceptuales, como es el caso de Sol LeWitt.

Este pequeño grupo de artistas ha marcado pauta en mi trabajo, añadiendo quizá a Gerd Leufert, Blinky Palermo y Robert Morris. Podría decir que son mis referentes más cercanos porque han abordado temas que particularmente me interesan dentro de lo plástico y lo conceptual. Consigo relación con cada uno de ellos en la forma en la que puedo abordar el espacio o los campos de color que suelo manifestar en mi trabajo, el interés por el color y su dinámica expresiva, la manera de relacionar la geometría con el contexto. La diferencia la consigo en el trasfondo de mi obra, en los temas que he ido investigando, la situación que enfrento en mi contexto más inmediato.

MG: Todos ellos sentaron precedente y son historia, ¿por qué hacer abstracción geométrica en el siglo XXI?

JV: Siento que hoy en día ya todo está hecho. No sólo la abstracción geométrica sentó precedente, todas las tendencias conocidas dentro de las vanguardias establecieron puntos de vistas importantes que han sido eje para muchas investigaciones en este siglo. Lo interesante es que siempre hemos mantenido conexiones con lo que se ha hecho, buscando respuestas, planteando nuevas interrogantes. Para mí ha sido siempre así, conseguir un motivo para revisar la historia.

MG: Mirando un poco más allá de aquellos creadores que influencian tu práctica, ¿cuáles artistas contemporáneos sigues de cerca aunque no necesariamente haya una relación patente entre su práctica y la tuya?

JV: Me interesa mucho estar en contacto con la evolución de las prácticas artísticas, hay una gran cantidad de artistas que podría nombrar, aunque en algunos no exista relación con mis procesos pero de cierta manera me nutren. Trato en lo posible de estar atento a lo que se exhibe. En una pequeña selección súper puntual, diría que me gusta el trabajo de Joe Bradley, Julie Mehretu, Pedro Reyes y Santiago Sierra.

Parte de la serie “Formas Concretas” de Javier Vivas. Foto: cortesía del artista y GBG Arts.

MG: ¿Se podría decir que tus “Formas Concretas” tienen semejanzas con el alfabeto? ¿Hay alguna razón específica para el uso de las letras?

JV: Realmente yo las concibo como elementos gráficos que no tienen ninguna semejanza con la realidad. Me gusta [oír] las múltiples interpretaciones que le suelen dar a la obra, es perfectamente válido relacionarlas con el alfabeto o con la arquitectura, pero en este caso las “Formas concretas” son un guiño a las “Nenias” de Gerd Leufert a manera de homenaje. Siempre me he interesado por el aspecto emblemático de ese trabajo, son obras atemporales/ En este caso, fue para mí un ejercicio de aproximación para desarrollar piezas con un aspecto espacial importante, la relación figura-fondo, generan ambientaciones concretas que visualizo como instalaciones integradas a la arquitectura.

MG: En tu serie “Básicos” haces uso de la tridimensionalidad del lienzo y aprovechas el espacio que lo separa de la pared, ¿te interesa, además de la pintura, la creación de objetos concretos? ¿Te escaparías a una aventura con la escultura?

JV: Sí, mi trabajo a pesar de tener raíces en lo bidimensional, apunta a lo tridimensional. Es un proceso que poco a poco se irá manifestando en la evolución del trabajo. Me inquieta el hecho de generar objetos concretos, piezas escultóricas que remitan a los procesos que mantengo con la pintura, estaría totalmente de acuerdo en aventurarme en lo escultórico.

Melanie García

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