El MoMA muestra el universo de Louise Bourgeois

El MoMA sienta en el diván a Louise Borgeouis con la exposición “An Unfolding Portrait” (Un retrato que se despliega), una muestra que drena sobre las profundidades de su dolorosa vida y se enfoca en un periodo en el que la artista realiza más que todo grabados, sustituyendo en gran parte su práctica artística por la escritura de sus sueños y de angustias.

“No soy estúpida. Solo soy infeliz”

La exhibición Unfolding Portrait, desentierra sus sketches, dibujos, libros de tela y grabados, buscando desglosar su proceso creativo, o el reconocimiento del mismo. El atrio del museo neoyorquino esta presidido por una de sus arañas gigantes en una de sus celdas, seguidas de un viaje no tan espectacular como las esculturas, pero si más íntimo e hipnótico que provocan 299 obras restantes.

En una de sus correspondencias, la artista escribió sus impresiones basadas en la heroína de Eugénie Grandet, escribiendo luego en el grabado estas palabras: “No soy estúpida. Solo soy infeliz”. La curadora de la exhibición Debora Wye, describió que las cartas escritas de puño y letra por la artista, manifestaban una nueva dimensión con el dolor y revelaban una relación oculta con el diván desde 1951 hasta mediados de los 70, periodo que se considera como el menos productivo en su obra artística. Tal como lo expresa Wye, quien mantenía una relación cercana con la artista y se considera como una experta de la obra de Bourgeois, confiesa lo difícil que fue la lectura de las cartas, sorprendiendo la profundidad de su dolor.

Wye ha consagrado su vida a la obra de Bourgeois y fue la responsable de instalar la retrospectiva dedicada a la artista francesa en 1982, para convertirla en la segunda mujer que presentaba este tipo de muestras en el MoMA. También fue la responsable e inspiración para que la artista donará todos sus grabados, dibujos e impresiones al museo en 1990, además de encargarse de catalogar todas las obras que han sido elegidas para esta exposición.

Una exposición infinita

De las más de 1.200 piezas entregadas, ahora son expuestas 300 donde predominan los grabados acompañados de 23 esculturas, 9 dibujos y 2 pinturas, los cuales tocan los temas frecuentes de la artista, como la artquitectura, la naturaleza, el cuerpo humano, la sexualidad y la maternidad.

Esta exposición promete un nuevo conocimiento sobre su obra, abundando tozudamente en sus más grandes obsesiones, el intento por controlar el caos desde la espiral o desde las formas geométricas y arquitectónicas, cuyo incremento mitigaba la conciencia psicológica del miedo. Además, se puede ver su incorporación de las telas a su obra como jirones de su alma. También están presentes la feminidad y el erotismo afilados y punzantes, además de la naturaleza como medio para la comunicación.

El arte garante de cordura

Para Borgeouis el arte fue una herramienta de supervivencia y una garantía para mantenerse en cordura. En sus obras materializó todo aquello que minó su felicidad y la marcó como ser humano, como el abandono de su padre y la muerte temprana de su madre que la hicieron sentir abandonada.

Su obra se mantuvo en franco crecimiento desde sus inicios en 1940, exorcizando todos sus demonios. Sus impresiones y grabadoslograron darle algo de paz a la artista, entendiendo esta técnica como un simple método de reproducción y no de creación, añadiendo capas de guache, acuarela y lapicero. Estos grabados revelan la forma en que se desarrollaba su imaginación.

En la década de los 40, Borgeouis realizó numerosas impresiones en su pequeña imprenta casera, las de gran escala las realizaba en el Atelier 17. Para década de los 80, al final y de forma activa hasta su muerte, las impresiones las realizaba casi a diario, contando con una nueva, sin desprenderse de su antigua imprenta. Su preferencia por un modo de expresión por encima del otro nunca rivalizó, para Louise Bourgeois cada medio le permitió “decir las mismas cosas, pero de diferentes maneras”.

La exposición permanecerá abierta al público desde el 24 de septiembre hasta el 26 de enero de 2018.