Félix González-Torres: homenaje en Nueva York

Hasta el pasado 24 de junio estuvo abierta al público neoyorquino una exhibición del artista cubanoamericano Félix González-Torres, integrada por fotografías, vallas publicitarias, vídeos y otras piezas desarrolladas por este creador antes de su muerte en 1996, que fueron reunidas en las instalaciones de la galería David ZwirnerLa muestra surge en el marco de la noticia de la co-representación de la obra del artista, que será compartida entre David Zwirner y la galería Andrea Rosen, ambas de Nueva York.

Las piezas que integraron esta exposición individual estaban concebidas para interactuar entre sí, animando el entorno tanto en los grandes espacios de la galería neoyorquina, como en aquellos de dimensiones más reducidas y de carácter más íntimo.

Obra ‘Untitled’ (1989-1990) de Félix González-Torres. Foto: Artsy

Felix González-Torres es uno de los artistas más significativos que emergen a finales de los 80, principios de los 90. En su vocabulario reducido, rigor conceptual y uso evocativo de materiales del día a día, su trabajo resuena con el significado de cada material, a un tiempo específico, mutable, riguroso, generoso, poético y político. – David Zwirner, comunicado de prensa.

En uno de los espacios más grandes de la David Zwirner, fue expuesta la creación Untitled, pieza desarrollada por González-Torres entre los años 1989/1990, conformada por dos pilas de papel blanco de gran tamaño, con inscripciones como Somewhere better than this place (En cualquier lugar mejor que este) y Nowhere better than this place (Ningún lugar mejor que este).

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Obra ‘Untitled (Chemo, 1991)’ de Félix González-Torres. Foto: Artsy

Además de la pieza anteriormente descrita, la muestra contó con la exhibición de Untitled (Chemo, 1991), una cortina desde el suelo hasta el techo encargada de albergar a los visitantes para que transitaran a través de ella, transformando el espacio. Otras piezas desarrolladas por el artista cubanoamericano, como carteleras de arte público o un suministro sin fin de caramelos esparcidos por el espacio, estuvieron a disposición de la audiencia neoyorquina.

La razón por la que González-Torres decidió en vida incorporar estas creaciones en diálogo para una exposición se supedita a la ubicuidad de los elementos empleados. En palabras del artista, cada uno de estos elementos “pueden existir en más de un lugar a la vez”. Al tiempo que los materiales comunes con los que están elaborados les confieren una ‘fisicalidad’ que los hace existir solo en un espacio a la misma vez.

Félix González-Torres se apoderó, a través de su trabajo, de cada uno de los recovecos de la galería. Sus curadores aprovecharon no sólo los salones expositivos de David Zwirner, sino también otros espacios estructurales como las escaleras, dispersando por todo el recinto sus singulares creaciones.