Josef Albers y su pasión por México

El Guggenheim de Nueva York muestra los repetidos viajes durante la década de los 60 de Josef y Anni Albers hacía México. Desde su primera visita en 1935-36, los Albers consideraban que era un país para el desarrollo del arte como ningún otro, “la verdadera tierra prometida del arte abstracto”. Su pasión por el arte y la arquitectura precolombina fueron de gran influencia para las pinturas e impresiones abstractas de Josef, además de brindar un enfoque innovador a la fotografía e inspirar su serie de collages, que se muestran por primera vez en esta oportunidad.

Celebrando México

Josef Albers, “Study for Sanctuary,” circa 1941-42. Foto: New York Times

Para esta muestra, el Museo de Guggenheim se vuelca en mostrar la pasión de Albers por México, creando un interesante contraste entre las fotografías poco conocidas de Albers y sus fotografías de los grandes monumentos mesoamericanos de México, con los brillantes cuadros abstractos que ya se le conocen y celebran.

En sus frecuentes viajes a México, el matrimonio alemán se paseó por los sitios arqueológicos de todo el país, fascinados en el estudio de las construcciones monumentales y acumulando una gran colección de esculturas y cerámicas. La pareja celebró las formas geométricas dinámicas, frecuentemente observadas en la arquitectura precolombina que materializaban los principios que tanto Anni como Josef implantaban dentro de sus enseñanzas. Sus obras, entonces, expresan la afinidad con el arte antiguo, manteniendo una ética modernista de experimentación en la forma, composición y la teoría del color.

Bajo una curaduría de Lauren Hinkson, la exposición presenta los 6 lugares de México más frecuentados por los artistas y el testimonio que dejaron de ellos a través de las fotografías tomadas por Josef Albers y las composiciones sobre lienzo que llevan su nombre. La veneración hacia el arte precolombino fue manifestado a través de la abstracción, movimiento por el que sentía total compromiso. Las obras se concentran en el período comprendido entre 1935 y 1967, en el cual se aclararó su deuda creativa con este mundo antiguo.

Influencia precolombina

La pareja de artistas siempre estuvo interesada en el arte mexicano y su arquitectura, incluso a su llegada a los Estados Unidos desde Berlín en 1993, tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, cambiando contrastadamente de escenario de la Bauhaus hacia Black Mountain y Yale.

Juntos recolectaron al menos 1.400 figurinas de piedra y arcilla, vasijas de cerámica y textiles andinos. Los valores de los precolombinos que encajan a la perfección con la abstracción de Albers y apreciados por ellos, fueron:

  • La economía de los medios
  • La verdad con respecto a los materiales
  • La búsqueda de la variación dentro de los límites específicos

Ese mismo ajuste a los límites se pueden apreciar de forma inherente en los tejidos de Anni Albers, al mismo tiempo que se impusieron en los cuadrados de su marido.

El arte es revelación. Lo podemos estudiar en la naturaleza, pero es más que la naturaleza. El arte es espíritu y tiene vida propia. Puede ser conectada con la tradición, pero crece, consciente o inconscientemente, de la mentalidad del artista. El arte no es imitación ni repetición, el arte es revelación

–Josef Albers.