La coreografía cinética de Elías Crespín

La influencia de Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto es notable en el trabajo de Elías Crespín, un artista venezolano nacido en el año 1965, radicado en París desde el año 2008, que ha sabido conjugar en sus creaciones artísticas la ciencia, la tecnología y los principios estéticos de la luz, el desplazamiento de los cuerpos y la interacción de los elementos en el plano compositivo.

A principios del mes de mayo, en La Maison de L’Amerique Latine de la ciudad de París, Crespín llevó su exposición Slow Motion, una serie compuesta por diversas instalaciones que ha tenido la oportunidad de llevar a otros espacios expositivos y que se caracteriza por cautivar a la audiencia con sus envolventes ciclos de perpetuo movimiento.

Integradas por diversos elementos que se asocian compositivamente mediante estímulos como tamaño, forma, material y color, estos Slow Motion son diseñados con minuciosidad por Crespín, que desarrolla en ellos a través de los estudios matemáticos, rutinas de desplazamiento que permite que ante los ojos del espectador se recreen múltiples posibilidades compositivas.

Valiéndose de principios como la transparencia (a través de los espacios negativos o de la opacidad de los cuerpos), el tamaño de los elementos, su desplazamiento y su convergencia en diversos puntos del plano, cada Slow Motion de Crespín es un viaje visual, sonoro y espacial, por un espacio que se abre a las posibilidades, dependiendo de aspectos tan cambiantes como el punto de vista del espectador y la convergencia de los cuerpos.

Circular Inception, una de las piezas que Crespín llevó a la institución parisina, está construida a partir de nueve círculos concéntricos, todos ellos elaborados con acrílico, que tienen la capacidad de agruparse o desplazarse paulatinamente sobre el eje vertical de la pieza, un movimiento que permite la creación de nuevos e interesantes estímulos, en los que el espectador decide si desea ver la suma de las partes o cada anillo como un ente único y autónomo.